Sí, cruzamos con luz roja

Es una declaración que puede resultar brutal, atrevida y provocadora para muchos, (como claramente se lo expresaron a Carlos Pardo en su blog en El Tiempo de Bogotá) pero es un hecho y vale la pena reflexionar acerca de el. Quienes pedaleamos y caminamos cruzamos con luz roja, sencillamente porque los semáforos no incorporan las características intrínsecas de estos modos de transporte. El semáforo nos regula a todos por igual, pero sólo atiende a las características y a los problemas que genera en flujo motorizado.

Primero quiero aclarar que como seres vivos, todos, independiente del medio de transporte que utilicemos, queremos mantenernos vivos y no disfrutamos el hecho de herir a otra persona y menos acabar con su vida (a no ser que estemos absolutamente enfermos del chape). Todos queremos vivir, no queremos matar. Semafóricamente hablando, pasar con roja no significa suicidio, tener luz verde no concede derecho a matar.

Es importante tener en cuenta también que este dispositivo estándar en las ciudades, apareció gracias a los vehículos motorizados, 30 años luego de la invención del automóvil, producto de la creatividad de un policía de tránsito de brazos fatigados, cansado de ordenar por turnos el caos que el nuevo invento causaba en Estados Unidos, el país del automóvil. Que mejor que un sistema automático de lucecillas haga tan odioso trabajo.

Cruzo con luz roja cada vez que un número de condiciones están dadas. Muchas veces es necesario, otras simplemente porque no tiene sentido alguno estar detenido esperando que se apaguen unos leds para que se enciendan otros. Entiendo que el tema de los semáforos tiene su parte legal, claro está, pero ¿qué sentido tiene si esa parte legal no incorpora las necesidades de todos los usuarios de una vía? Y quebrantar la ley no es necesariamente un acto malvado que atente contra otras personas, simplemente es pasarse por alto un artículo. Yo sé también que las leyes generan acuerdos, esos que nos permiten movernos con algo de orden, pero cabe preguntarse, ¿son realmente un acuerdo en todo sentido?. (Hay una columna en el NY Times que expresa magistralmente este punto: Si Kant fuera un ciclista de Nueva York)

Chequeando la hora

La desobediencia es una demanda por el cambio

Soy consciente que desobedezco la ley de tránsito cuando paso con roja, y también soy consciente que cuando lo hago no estoy haciendo daño a nadie ni poniendo en riesgo la vida de otros ni la mía y esa es la razón base por la cual, bajo determinadas condiciones, cruzo o viro con luz roja.

Luz roja o luz verde no necesariamente significa seguridad para quienes pedaleamos. Razones para pasar con roja hay varias, nombro aquí algunas. Por ejemplo, al cruzar con luz roja me evito la estampida y los acelerones que debería acompañar en caso de partir con luz verde junto a todos los motorizados. Al mismo tiempo me hago visible en la vía por ir más adelantado. Esto es posible verlo en práctica en la ciudad de Copenhague, donde los semáforos están programados teniendo en mente a quienes pedalean, dándoles luz verde de 3 a 4 segundos antes que los que van manejando autos. Y como no mencionar la Ola Verde, donde en determinadas vías se coordinan los semáforos para que siempre estén en verde si pedaleas a 20k/h.

Semaforo

Otra razón por la que no siempre me detengo en luces rojas tiene que ver con la eficiencia energética. Por qué detenerse en cada luz roja, perdiendo el ritmo de pedaleo o deteniéndose cada cuadra? Hay momentos en que conviene tomar esa luz roja como un ceda el paso y ya, particularmente de noche cuando se está en lugares en los que mejor ni detenerse. Un ejemplo de la integración de la variable eficiencia al momento de enfrentar cruces, se da en el estado de En Idaho, EEUU, donde hace casi 30 años se estableció legalmente que al enfrentar un signo pare, quienes vayan en bicicleta están autorizados a tomarlo como ceda el paso, atendiendo siempre a dar prioridad a peatones. Este video muestra muy bien cómo el tema de la eficiencia energética se ve beneficiado por esta nueva legislación que incorpora las características de la bicicleta como vehículo.

http://vimeo.com/4140910

El semáforo es un dispositivo regulador omnímodo, es decir, todos los que circulamos por las vías estamos sujetos a cumplir sus instrucciones, pero que injusto resulta esto cuando el comportamiento programado en el semáforo, sólo recibe las necesidades de una parte de los actores de las vías, esto es vehículos motorizados. Eso nos deja a los demás, quienes caminamos y pedaleamos, sujetos a largas esperas o disminuyendo la eficiencia de nuestro modo de transporte.

En París, por ejemplo, luego de tiempo de demandas ciudadanas, se dió paso a modificar la legislación para que bajo ciertas condiciones, quienes pedalean puedan virar y cruzar con luz roja. Con esto se espera mejorar la seguridad para los ciclistas.

Cuándo y cómo cruzar con luz roja

Pese a que desobedezco las reglas, vivo también obedeciendo las propias. Hay 4 condiciones que para mi deben cumplirse al momento de cruzar con roja.

Chequeando paso

  • Ausencia: Si sencillamente no viene vehículo o alguien caminando por la vía que voy a cruzar, definitivamente no voy a estar ahí parado esperando que la cosa cambie de color.
  • Distancia: En el caso que haya flujo en la vía a cruzar, sólo cruzo cuando el vehículo más próximo viene a una distancia (al ojo) de aproximadamente 80 metros, con esto no es que esté evitando que me choquen, si no que busco una distancia razonable donde mi acto no haga caer en confusión a la persona que me verá cruzar. Es una distancia que no me coloca como una amenaza en su camino, lo cual implica:
  • Tiempo: Si, me aseguro y procuro siempre de tener el tiempo para cruzar con calma, sin apuro. Dejando la distancia adecuada no tengo que arrancar de nada y mi experiencia no será un estrés
  • Visibilidad: Clave para poder resolver con seguridad que alguna de las dos condiciones anteriores se cumplan. Particularmente no cruzo vías de doble sentido con bandejón central. Si hay algo que me impida tener certeza que alguna de las condiciones anteriores se cumple, simplemente espero.

Esperando paso con pié en la solera

Respecto a los virajes a la derecha, aplico los mismos criterios anteriores, pero con un rango mayor de tolerancia, porque no estoy cruzando una vía completamente, si no que me estoy integrando a ella, y el tamaño y maniobrabilidad de la bicicleta permite hacerlo. Simplemente me acomodo al costado derecho de mi vía y reservando distancia adecuada para no confundir a los otros conductores, me integro a la pista derecha de la vía en la cual me integro. Por otro lado esta maniobra está funcionando en Chile, pero para el actor equivocado. Para mitigar la congestión, en algunas comunas de Santiago se permite a vehículos en general, virar con luz roja y precaución (pero claramente fue pensada para los motorizados). ¿Que tal si se suprime y se deja exclusivamente para conductores de bicicletas?

Y reflexionando acerca de leyes, hemos pasado a ser una sociedad que tiende a ser legalista, a tal punto que si herimos gravemente con un auto a un individuo que iba cruzando a mitad de cuadra, de alguna manera consideramos que está ok, la ley lo criminaliza al infractor y justifica al otro. Tan legalistas nos hemos vuelto que si vemos a otro cometer una “infracción” es muy común acelerar y asustar, acelerar y desintegrarlo con la bocina, acelerar y pasarle lo más cerca posible… como para poner en evidencia su falta, su osadía, su comportamiento ilegal. Es una especie de aleccionamiento a través del miedo. Cuando nos volvemos legalistas, dejamos de lado lo ético, perdemos el valor a la vida, el respeto por el otro. No nos perdemos el respeto cuando desobedecemos una ley, y si sólo nos regimos por ellas obedeciendo a ciegas, dejamos de lado la reflexión, nuestra capacidad de adaptación, de cambio y más importante aún, nuestra capacidad de diálogo y negociación en las vías.

Hay que reconocer eso si, que es naturalmente molesto cuando nos saltamos los acuerdos que nos rigen, las leyes son parte de esos acuerdos, pero existen otros que ni siquiera están escritos, como sostener una puerta cuando alguien va entrando justo después de nosotros o respetar el orden de llegada a un restaurant. Creo que es momento de entrar a revisar nuestra legislación y tomar acuerdos incorporando las necesidades y características de pedaleros y caminantes en materia de semáforos (y varias más). Poner el foco en las personas y no en los colores de la luz.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

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