La ciudad pone los racks, nosotros el anclaje

Contadas veces traspaso la responsabilidad sobre mi bicicleta a una segunda persona o entidad. Hacerme de un buen sistema de anclaje (uso U-Lock principalmente) me permite moverme con facilidad y siempre contar con un lugar donde dejar mi bicicleta. Claro, a falta de infraestructura para estacionar, toca aplicar creatividad, lo cual no siempre resulta fácil y directo, por lo que invertir 2 minutos o más buscando donde anclar la bici resulta poco conveniente. Se agradecería una red densa de racks para bicicletas (también llamados bicicleteros), y también el aumento de servicios de custodia, como Bicimetro, Nación Pedal o Te Cuido La Bici, por poner tres ejemplos que operan con éxito en Santiago de Chile.

Contar con un buen sistema de anclaje te permitirá moverte con bastante libertad y estacionar tu bici en cualquiera de los siguientes tres esquemas:

  1. Anclar en cualquier elemento disponible en la ciudad
  2. Anclar en cicleteros: mobiliario público dedicado a aparcar bicis
  3. Usar servicios de custodia de bicis

El responsable de mi cleta soy yo.

El “oficio” de ladrón es tan antiguo como la humanidad misma. Mientras existan cosas, habrá un ladrón dedicado a hacerse de ellas y así como los celulares, los autos, el dinero e incluso mascotas, las bicicletas son susceptibles a ser robadas. Con esto quiero decir que es mejor tener en cuenta la posibilidad y aprender a vivir con ese hecho, pero sin dejar de disfrutar de la vida. Muchas personas plantean que no usan la bicicleta por temor al robo, pero también se roban autos y se siguen usando, se roban los celulares (especialmente los más “smarts”) y ahí seguimos comprándolos, por lo que creo que echar mano a ese argumento para no pedalear, no es del todo convincente.

Con cierta frecuencia se da el conflicto en el caso que alguien, ya sea el estado, el gobierno de una ciudad o un privado, instala estacionamientos de bici, racks o cicleteros. Infraestructura especialmente diseñada para anclar bicicletas que hace parte del mobiliario urbano. Luego de un breve lapso de tiempo, algunas personas sufren el robo de la bici, una experiencia lamentable que deja gente con una experiencia amarga y mucha frustración. Eso no es bueno si lo que queremos es incentivar a más personas a pedalear diariamente. Coincide también que el sistema de anclaje utilizado era deficiente y fácilmente violable con una herramienta de mano (robo oportunista).

Lamentablemente, casi al mismo tiempo cae una lluvia de críticas y se indica como responsable de los robos a quien instaló el rack de bicis, lo cual tampoco es muy motivante para quien tomó la iniciativa de poner el cicletero.

Quiero hacer una reflexión y plantearla para conducir a una conversación, a fin de aunar criterios. Por mi lado, creo lo siguiente:

Más gente en bici es mejor para la ciudad, la sociedad y para la vida de cada individuo que la elige para sus traslados, y mientras más frecuentes mejor. Y así como con los celulares, computadores portátiles y otros bienes personales, somos responsables directos de nuestra bicicleta. Nadie quiere perder una herramienta tan útil en manos de ladrones, y menos quedarnos sin aquella que nos permite movernos con un nivel de independencia y libertad insuperable. Por lo tanto está en nuestras manos tomar las medidas adecuadas para mantener la bici en nuestro poder. Cada quien es libre de definir las medidas de seguridad que encuentre pertinentes. Lo importante es seguir pedaleando y disfrutando de sus prestaciones.

Anclar en cualquier elemento disponible en la ciudad

Plaza Ñuñoa

Ya he publicado aquí algunos consejos e incluso recomendado determinados modelos de anclaje. Todos en base a mi experiencia en el uso del primer esquema: Anclar en el mobiliario común de la ciudad, la opción por defecto de cualquier lugar, el más amplio y con mayor cobertura de los tres esquemas. En este caso, toca mirar, rebuscárselas, ingeniárselas, pero con el tiempo se aprende a no esperar infraestructura especial para estacionar (o pedalear) y menos para definir si uso la bici o no en un determinado viaje. Sin embargo no es facilitadora, es decir, nadie ha pensado como hacer las cosas más fáciles y accesibles para quienes pedaleamos.

Roja estacionada

De todas maneras es buena escuela. Plantea la base para tomar las precauciones necesarias, como tener un buen sistema de anclaje, eliminar bloqueos rápidos (esas palancas que permiten sacar fácilmente, sin herramientas, el sillín y las ruedas) y quitar los accesorios de la bici al momento de dejarla estacionada, lo que me ha permitido moverme con facilidad y flexibilidad.

Anclar en cicleteros: mobiliario público dedicado a aparcar bicis

Estacionamiento de bicis en Bruselas

Pero las cosas pueden y deben mejorarse. Los resguardos planteados en el esquema anterior son directamente aplicables al segundo esquema: “Anclar en cicleteros: mobiliario público dedicado a aparcar bicis”. Cómo agradecería un buen equipamiento urbano para estacionar bicicletas, infraestructura adecuada, especialmente diseñada para apoyar tu bici y anclarla con facilidad. Una red densa y amplia de racks en la ciudad facilita mucho la labor de estacionar y las bicis ganan presencia y notoriedad (la Comuna de La Reina, en Santiago, ya ha avanzado en esa materia). Elementos de este tipo ya hay instalados hace rato en varias ciudades del mundo. Es como un trabajo en equipo: La ciudad pone la infraestructura (racks para bicicletas) y cada usuario, su sistema de anclaje.

Estacionamiento de bicis en La Reina

Bajo ese esquema, el usuario sigue siendo el responsable de la bici. Que la ciudad ponga metal con una forma especialmente diseñada para apoyar bicicletas, no significa necesariamente que se tenga que hacer responsable de ella.

Usar servicios de custodia de bicis

Las flacas arriba

Otra cosa muy distinta es el tercer esquema: “Usar servicios de custodia de bicis”. Este esquema concentra una gran cantidad de bicis en un punto de alto interés en la ciudad (Supermercados, estaciones de tren, universidades…) Funcionan básicamente cuando alguien ofrece el servicio de estacionamiento. En tal caso alguien, en términos simples, dice: “yo te cuido la bici”, lo que significa que voluntariamente, cobrando o gratuitamente (cuanto mejor!), esa persona o entidad está asumiendo hacerse cargo de tu bicicleta y tu, voluntariamente, delegas esa responsabilidad. En tal caso, de haber robo o maltrato de la bicicleta, es quien asumió la responsabilidad de velar por ella, quien debe responder. Personalmente, cuando hago uso de este tipo de servicios, sumo mi parte y me hago responsable de mi bici también, aplicando las mismas estrategias del primer esquema. Nunca he sabido de gente que se haya quejado por haber puesto mucha seguridad en su bici, generalmente es al contrario.

Custodia de bicicletas en Amsterdam

Custodia de bicicletas en Amsterdam

Creo que comprender la diferencia entre los tres esquemas es importante y nos ayuda manejar mejor las espectativas. El objetivo es tener más gente pedaleando y derribar las barreras que dificultan que usemos la bici. La instalación de mobiliario urbano para el estacionamiento de bicis, es algo por lo que deberíamos luchar con fuerza, incentivar y también asesorar para conseguir buenos diseños, mejor calidad, buenas ubicaciones y abundancia. Si al mismo tiempo prosperan y se multiplican los servicios de custodia, cuanto mejor, mucho menos barreras al pedaleo y más opciones para los usuarios, de esa forma se satisfacen distintas necesidades.

Pero recalco, mejor mantener la independencia y siempre, y al menos hasta que seamos una sociedad más avanzada, contar con un sistema propio de anclaje asumiendo nuestra responsabilidad sobre nuestra cleta . Si bien no existe el dispositivo inviolable-irrompible-todopoderoso-jamás-cortado, bienvenidos aquellos que evitan el robo oportunista. Prefiere los que exigen herramientas sofisticadas, tiempo, ruido y pirotecnia al ladrón.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

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