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Ciclistas en la vereda: ideas para avanzar hacia una solución

por | Sin Clasificar | 8 Comentarios

No es la primera vez que tratamos el tema. Ayer nuevamente se publica una nota de prensa, donde una organización de personas en contra de los ciclistas de vereda en Providencia y un concejal que ha hecho oídos y eco de sus demandas por años y sólo se ha quedado en eso (ha masticado el mismo chicle por más de 6 años), abren el debate respecto al uso de la vereda por usuarios de la bicicleta, tema que prefiero ver como un síntoma más de la lógica urbana dominada por el automóvil particular y que si de verdad se quiere resolver, toca mirar de forma más integral, en especial en un país que cree arreglar todo con leyes y represión.

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Antes de entrar en materia:

No apoyo ni fomento el uso de la bicicleta en la vereda. La bicicleta tiene su lugar en la vía y es en la calzada. Lo tiene en teoría, toca sumarse y ayudar a llevarlo a la práctica.

Como muchos, tengo una batería de anécdotas, desde mi experiencia peatonal, con usuarios de la bicicleta en veredas. He sido testigo de la estupidez de muchos pelototudos (no tengo otra forma de describirlos) y blanco de agresiones verbales al momento de llamar la atención. He sido testigo de lo mucho que nos falta culturalmente para aprender a compartir el espacio público.

Ahora si, a cosas más útiles.

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El aumento del uso de la bicicleta ha hecho evidente la falta de espacios para pedalear, espacios donde la gente se sienta segura moviéndose de a A B. Algunos usuarios utilizan la vereda para contrarrestar esa falta de seguridad percibida, (algunos de ellos de forma cautelosa y a veces con vergüenza). Otros,  lamentablemente hacen uso de la vereda como si nadie más en el mundo existiera, utilizándola como pista de carrera con obstáculos (si, esta gente ve a los peatones como banderas de slalom), pasando a llevar a quien se cruce por delante.

Para entrar a vislumbrar un camino que nos permita avanzar hacia una batería de soluciones toca separar las aguas, limpiar el polvo de la paja para ver las cosas con más claridad, menos pasiones, y más altura de miras, desde una perspectiva pública.

Por qué el pedaleo en la vereda es un problema

O un producto no deseado del aumento del uso de la bicicleta.

  • Invade espacio peatonal, el poco que hay, generando conflictos y en algunos casos lamentables, heridos con lesiones graves. Esto va en desmedro de la experiencia peatonal, la bicicleta es percibida como una amenaza.
  • Echa por tierra los argumentos de aportes y co-beneficios que el uso de la bicicleta trae a la ciudad. Genera una visión negativa de la bicicleta y sus usuarios en al comunidad en general, haciendo difícil su promoción.
  • De alguna manera valida el uso de la calzada para el auto, pero lo que es peor, genera discusiones entre dos modos, bicicletas y peatones, los que deberían ser aliados en el trabajo por una ciudad más habitable, que adopte una lógica centrada en las personas dejando atrás el paradigma del vehículo particular motorizado.
  • Desvía la atención de temas de la agenda pública que son base en la génesis de la situación: Hablar de ciclo-inclusión en serio, más allá de la provisión de ciclovías (entendiendo las ciclovías como la infraestructura segregada físicamente de uso exclusivo para bicicletas).
  • Mantiene sin cuestionar la lógica del automóvil y el cómo ha moldeado la ciudad, sus vías y también acaparado el protagonismo en las decisiones operacionales y presupuestarias.
  • Desliga al estado de su responsabilidad, ya que la ausencia de políticas consistentes y su respectivo presupuesto, para integrar a la bicicleta en el sistema de transporte del país (en lo urbano y lo rural). Queda todo entonces en un diálogo/discusión/pelea/catarsis de reclamos y chuchadas en redes sociales (que ya lleva años) entre la prensa, ciudadanos que defienden la caminata, fanáticos de la bici, etc.

Si crees que puedes aportar con otro elemento que complemente esta lista de factores que hacen del pedaleo un problema, súmalo en los comentarios.

Cómo enfrentar el tema para avanzar hacia una solución.

O cómo cambiar la situación al mismo tiempo que se promueve el uso de la bicicleta.

Pues toca ver los ámbitos de acción. Propongo estos dos: Infraestructura y Comportamiento.

¿El Huevo o la Gallina? te estarás preguntando. Pues, aunque haya sido demostrado que el huevo fue antes que la gallina, en este caso ambas medidas debieran ser aplicadas de forma coordinada. Sin gallina no hay huevo, sin huevo no hay gallina.

El veredismo desde el punto de vista de la infraestructura.

La pregunta que toca comenzar a hacer es: ¿Qué es lo que la infraestructura vial actual no está logrando que quienes van en bicicleta prefieren hacerlo en las veredas? Pues la respuesta es que la actual infraestructura, su diseño y lógica operacional, no incorpora a la bicicleta y sus características. Y esto no significa construir exclusivamente ciclovías (infra segregada) si no hacer uso de una serie de medidas e instrumentos que permitan hacer el 100% de la malla vial urbana ciclo-inclusiva, que cumpla 5 criterios básicos (Crow, 2007; Minvu, 2015; Ministerio de Transporte de Colombia, 2016). Para invitar a pedalear debe ser (a grandes rasgos):

  • Segura: Ofrecer seguridad real y percibida a los usuarios, tanto vial como personal. La gente debe sentirse a salvo.
  • Cómoda: Pues libre de obstáculos, con una superficie de rodado pareja, limpia, sin detenciones innecesarias ni sobresaltos.
  • Coherente: hablar un mismo lenguaje (acá se circula por la derecha), estar integrada al sistema de transporte  a la vialidad, tener los mismos códigos. Nadie quiere detenerse a pensar como es que sigue la cosa, por donde ir, como ingresar o salir de un sistema de ciclovías, tener conexiones claras. En resumen dejar clara la lógica de operación, con el mínimo de espacios para la improvisación, incertidumbre e informalidad. No hagan pensar.
  • Directa: Oferecer una serie de alternativas para dar flexibilidad a la elección de rutas según destino, ánimo, habilidades, etc. Donde la gente pueda llegar a destino de la forma más directa posible, sin vueltas y esperas innecesarias.
  • Atractiva: Cuando se junta todo lo otro y además el entorno urbano más allá de la vía, ofrece atractivo ya sean áreas verdes, vitrinas de comercios, presencia de personas. Nadie quiere quiere anda pos lugares aislados donde ni los gatos pelean.

Aquí en la última versión gráfica, para reforzar.

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El veredismo desde el punto de vista del comportamiento.

Pues ya mas o menos lo comenté, si los usuarios no se sienten seguros en las vías, van a invadir las veredas, tomando una decision personal, natural, respecto de su propio bienestar. Esto es complejo porque prima el interés personal, insisto, natural en el ser humano para sobrevivir, lo que trae como consecuencia lamentable que se pasa a llevar a los demás. Algunos, conscientes del hecho y con un sentido de lo común más desarrollado, utilizan las veredas con calma, cuidado, timidez y en algunos casos hasta vergüenza. Se ven impulsados a hacerlo cuando van en familia, con niños. Podría decir que son las personas que disfrutan de los beneficios de la bici, la reconocen como una herramienta de acceso urbano y transporte que pese a que la ciudad no les da la bienvenida, buscan utilizarla igual pese a las incomodidades. Usuarios que son conscientes de la invasión y circulan como tales.

Por el otro lado, mas oscuro, rápido y mala clase, están los campeones de vereda, aquellos que, teniendo las habilidades y destrezas para lanzarse cerro abajo, pedalear rápido y maniobrar en medio de un pelotón, insisten en tomar rutas directas y seguras a costa de todo el resto de las personas. Inconsciencia, agresividad y pelotudez pura. Mal comportamiento injustificable por donde se mire. Esos pocos pero cada vez más, no están pedaleando hacia una convivencia urbana, ni a los buenos modales ni nada. Simplemente poniéndose ellos por sobre los demás sin ningún pudor. Desconocen la presencia del otro y como resultado no hay espacio al diálogo. Gremlins de la lucha por reivindicar la bicicleta.

¿Cómo abordar el tema desde el comportamiento? Algunas ideas son:

  • Destacar los buenos modales y etiqueta en el espacio público. Inspirar al dialogo, apoyar el desarrollo de un sentido de lo común.
  • Organizarse mejor para demandar al estado, no sólo desde las organizaciones ciclistas, si no de la comunidad en general, de forma conjunta, por un entorno urbano más seguro e impulsar proyectos que impliquen una re-configuración del espacio vía en beneficio de el caminar y el pedalear. Esto implica dejar la pelea chica entre actores que deben ser aliados.
  • Desaprobar y en persona, en el momento, a quienes estén en bici por veredas de manera agresiva. Creo que la desaprobación social de este tipo de conductas es esencial. He probado varias formas y todavía no sé cual da mejores resultados, lo que sí sé es que con agresión no va bien la cosa y con eso te ganas un mal rato. No gracias.

¿Sugieres alguna otra?

Ya han sido bastantes años dandole vuelta al tema sin llegar a un punto de acuerdo y encuentro. Aprovechando esta contingencia, quizás se pueda dar el primer paso hacia una solución. Quizás este escrito ayude. Lo que sí está claro, que las multas por si solas, sólo irían en desmedro del fomento de la bici y la gente se terminará bajando de la vereda y la bici (si son aplicadas universalmente y no en los puntos específicos de conflictos).

Si queremos lograr un cambio en el comportamiento, toca ofrecer la otra parte, el espacio seguro donde poder pedalear. De donde se saca ese espacio, pues de las pistas dedicadas autos, cuando haya, o estableciendo perfiles compartidos bajado la velocidad con diseño y luego con señales, cosa que todos anden mas seguros.

Ah, y respecto a las multas. Pongámonos intensos una vez se hayan cumplido los 5 criterios. Y en el peor de los casos, si se va a fiscalizar la seguridad peatonal, pues que se fiscalicen todas sus amenazas.

estacionados

Muévete en bici hoy, será un buen día.

PS: Aquí, en esta nota de Ahora Noticias, la Alcaldesa de Providencia, comuna que iniciaría un plan de fiscalización el tercer trimestre de 2016, deja claro el círculo descrito en este post, las falencias de su plan, y la falta de argumentos para sostenerlo. Cuáles son los puntos a destacar.

  1. Menciona que la calle Pedro de Valdivia tiene entre 150 y 200 ciclistas/hora por la vereda. Hay una demanda importante de viajes. Ella no se hace cargo de decir “hey! es harta gente, esa calle requiere una adaptación en su diseño para incorporar de manera segura la bici”. Se diluye diciendo #compartamoslacalle, esa calle en particular, donde el volumen de trafico y velocidad (y sus adoquines) la hacen ingrata para cualquiera.
  2. Reconoce que no anda en bicicleta porque le da miedo andar por la calzada, entonces no la contempla como alternativa. Reconoce, con su testimonio, que si no hay infra ciclo-inclusiva la gente no va a pedalear o va a hacerlo por la vereda. Ella está en una comuna que ha hecho avances en fomentar el uso de la bici, lo que resulta contradictorio con una media que, de implementarse a discreción en todo el territorio comunal, terminará inhibiendo el uso de la bicicleta al carecer de alternativas seguras a la vereda.

Lamentable realidad, lamentable que no se esté aprovechando de tomar medidas integradas para de verdad comenzar a resolver el tema de la infraestructura vial que desalienta el uso de la bici.

La circulación de ciclistas en la vereda

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