La mayoría de las ciudades del mundo tienen el importante desafío de recuperar la escala humana. Son pasos importantes que hay que dar para regresarles su habitabilidad y recuperar su misión de ser espacios que propicien el encuentro ciudadano y el intercambio. Mientras trabajamos en eso, con cierto grado de frecuencia, podemos encontrarnos en situaciones desagradables que despiertan frustración y rabia.

Puede ser que llegaste a un establecimiento comercial y recibiste la “invitación” del guardia a cruzar al otro extremo del árido y espacioso estacionamiento de autos, para anclar tu bici a un oxidado y destartalado rack de bicicletas emplazado a un costado del basurero del lugar.  O quizás enfrentar indiferentes caminantes en la ciclovía o personas bloqueando bruscamente el paso mientras conducen su auto ajenos a tu presencia en la vía. Como sea que haya sido (o vaya a ser) el mierdero mental que armamos, groserías verbales o corporales, discusión y en el peor de los casos, pelea, no es algo que disfrutemos.

Yo se, nos damos cuenta un rato después que esa agresión hacia el otro fue demasiado, que la mala onda se pudo haber evitado, etc.  Como sea, es una situación que opaca el viaje, suma malestar y pesar a nuestra experiencia urbana.

Una chica holandesa mira a cámara con su pulgar hacia arriba

hombre y mujer pedalean hacia la cámara sonriendo

Podemos hacer las cosas de forma diferente. Si bien la infraestructura de una ciudad diseñada a escala humana un elemento clave en propiciar el encuentro y el intercambio, nosotros como ciudadanos podemos aportar para impulsar un cambio hacia una mejor experiencia urbana también. La clave está en evitar el conflicto, no buscar que ocurra. Restarse como ingrediente del descalabro. Dejar de competir por el espacio, dar el paso, dar las gracias, dialogar. Dar paso a los buenos modales, podemos ser mejor que la ley. Si entrego amabilidad y enfrento con tranquilidad una barrera en el camino, es más probable que gane aliados y quien sabe, con el tiempo, también seamos reconocidos por ser ciudadanos mas felices. Hay cierta sabiduría en evitar el conflicto, y en caso que exista y sea inevitable, una mejor disposición a cooperar nos ayudará a solucionarlo. Nadie mas que uno mismo va a velar porque el viaje sea placentero y lo pasemos bien. Al final, ¿a quién le gusta andar peleando?

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Sobre Claudio Olivares Medina

Diseñador, fotógrafo y director de Bicivilízate. Trabaja para mejorar y enriquecer la experiencia urbana.

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