La base de todas las reglas: Disfrutar

A veces tendemos a complicar las cosas, buscamos los peros, las trabas, explicaciones y al final terminamos haciendo nada. Con todo esto de la bicicleta salen consejos para pedalear por varios lados, que la mecánica, que la ropa, que las técnicas, maniobras y demás… Algunos nos resultarán prácticos, otros no tanto. Pero la verdad es que el acto de transportarse en bicicleta es mucho más sencillo de lo que se cree. La abundancia de consejos y productos para esto y aquello puede hacer ver las cosas más complejas de lo que son. Con el tiempo me he dado cuenta que hay una sola regla que las engloba a todas: Disfrutar.

Angélica

Todo en la bicicleta y al rededor de ella está hecho para disfrutar, para el placer, para estar feliz. Al momento del primer pedaleo en perfecto equilibrio, el momento exacto en el que aprendemos a pedalear, se dibuja una sonrisa no sólo en nuestro rostro, si no que en todo nuestro ser. En nuestro núcleo mismo se produce una especie de Big Bang cuya chispa primordial aparece en el momento exacto en que nos equilibramos en la bicicleta. Desde ahí en adelante esa sonrisa aparece cada vez que monto la bici.

A punto de encontrarse

Por supuesto que no siempre todo es fácil, pero procuro (no siempre me resulta) que ese disfrute acompañe todo mi viaje, que nada lo eche a perder, ni siquiera el enojo que pueda sentir por un conductor alienado. Con eso en perspectiva salgo a la calle no a pelear, ni a batallar por espacio vial. Salgo a disfrutar el pedaleo y que nada eche a perder mi viaje. Lo que sea que hagas, independiente de la bici que uses, lo que decidas vestir, no te olvides de disfrutar.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Sobre Claudio Olivares Medina

Diseñador, fotógrafo y director de Bicivilízate. Trabaja para mejorar y enriquecer la experiencia urbana.

2 Comentarios

  • paula dijo:

    Aunque mi viaje en bici se transforme en batalla, luego vuelvo a disfrutar. Creo que esto es una de la virtudes de pedaliar.

  • Emilio Sanchez dijo:

    Efectivamente, incluso al ver algo lamentable como un accidente o una riña vial, rápidamente se olvida cuando uno continua pedaleando y vuelve el disfrute.

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