La seguridad no se viste

Comparar estas fotos me llevó a reflexionar. ¿Cuan serio se toman las autoridades de una ciudad o un país, la seguridad de sus ciudadanos en las vías? Cuando percibimos un entorno urbano más seguro, no sentimos la necesidad de “protegernos”. Mientras más negativa la percepción, mayor es el nivel de temor y mayor la sensación de vulnerabilidad de los habitantes, lo que lleva a las personas a refugiarse en sus casas y culturalmente, darle un carácter “positivo” o “correcto” al acto de vestir dispositivos de seguridad para cuando se entra en contacto con ese entorno agresivo, la ciudad.

¿Cual de ellas vive en un entorno más sano?

Contraste perceptual

Hipótesis: Mientras más agresivo y ajeno es el entorno urbano, menor es la percepción de seguridad, mayor es la tendencia a promover y utilizar dispositivos de seguridad.

Hemos llegado al punto en que vestir dispositivos de seguridad es socialmente aceptado, lo asimilamos como parte de la cultura. Hemos crecido mal entendiendo que la ciudad es peligrosa y poco y nada podemos hacer para cambiarlo. ¿Que hemos hecho con nuestro entorno urbano que debemos protegernos de él de forma tan burda y artificial? Se lo regalamos a las máquinas y a la velocidad. Le restamos importancia a la calma, la lentitud, al ir despacio y a la pausa. Terminamos evitando el contacto social, el reconocimiento del otro. La transformamos en un lugar de paso, tierra de nadie.

On the tarmac

Wheel

Vestir dispositivos de seguridad es completamente entendible y aceptable cuando desarrollamos actividades en entornos tan ajenos (y a veces agresivos) a nuestra naturaleza humana, como nuestra presencia en la luna, cuando buceamos con tiburones, escalamos las montañas más altas del mundo, o explotamos los minerales de las entrañas de la tierra. O también cuando las máquinas tienen declarada mayor importancia, como en un puerto marítimo o en el “lado aire” de un aeropuerto, el centro de atención son los barcos, las mercancías y los aviones. ¿Pero en nuestras ciudades? no señor, ellas son nuestro hábitat, el lugar donde aprendemos, trabajamos, sociabilizamos, nos desarrollamos, nos encontramos. En la ciudad se trata de nosotros, las personas.

Y aquí es donde el Estado debe hacer la gran diferencia.

Primero, debe reconocer que en el medio ambiente urbano, la ciudad, hay un peligro suelto, el auto, con su velocidad, peso y volumen, es un vehículo que tiene un enorme potencial de producir daño y que está atentando contra la vida de todos, conductores y pasajeros, peatones, usuarios de la bici…

Segundo, comprender que es necesario controlar el transporte motorizado y restringirlo para mejorar la calidad de vida y disminuir de forma considerable la cantidad de lesiones y muertes que se producen anualmente por siniestros de tránsito.

Lamentablemente, hasta el momento, muchas autoridades prefieren mantener la situación tal cual está, privilegiando al auto. Para eso, nada les resulta mejor que pedir a los ciudadanos, mediante sus políticas públicas, que se protejan (muchas veces haciéndolo obligatorio). Así, de alguna manera, el Estado se “lava las manos” y deposita en los mismos ciudadanos toda la responsabilidad de mantenerse vivos y sanos en la agresiva condición de las vías urbanas, que están bajo las leyes del auto. Los ciudadanos, obedientes, vestirán dispositivos de seguridad y pondrán su fé en ellos, a tal punto que religiosamente predicarán los beneficios de usarlos y tildarán de irresponsables a quienes no los usen. Pero nada cambiará, no se salvarán mas vidas ni se evitarán más lesiones. Sólo nuestras mentes estarán adormecidas, en una falsa tranquilidad porque creemos que estamos haciendo las cosas bien, tomando las decisiones correctas para protegernos.

Los dispositivos de seguridad no evitan accidentes, particularmente los del tipo armadura (cascos, rodilleras…) sólo intentan mitigar, bajo ciertas condiciones, lesiones que podrían llegar a causar la muerte.

Ni un solo país, ni una sola ciudad en el mundo, ha tenido éxito en disminuir muertes y lesiones por siniestros de tránsito con la promoción y obligación de vestir dispositivos de seguridad. Mientras que es un hecho que en ciudades donde se ha reducido la velocidad de circulación, se ha disminuido de forma considerable las muertes y lesiones por siniestros de tránsito, logrando mejoras importantes en la calidad de vida de los habitantes.

Velocidad y sobrevivencia

Gráfico de riesgo de muerte vs vel de impacto

Donde es entonces que se deben poner las fichas: En recuperar el espacio urbano y pensarlo primero para las personas, ciudadanos caminando, en bicicleta y en transporte público. Establecer políticas públicas que permitan recuperar la ciudad como el lugar donde los ciudadanos puedan desenvolverse con naturalidad, sin ser criminalizados por ello. Una de las medidas más costo-efectivas es la disminución de velocidades. Se debe erradicar las velocidades superiores a los 40 km/h de los centros urbanos y, si una mayor velocidad es necesaria, segregarla, separarla de los núcleos residenciales, comerciales, de esparcimiento… y llevarla lo más lejos de la ciudad. Restringir las velocidades y recuperar la calma, la escala humana, en nuestros asentamientos urbanos.

La bici permite encuentros

Tales medidas realmente salvarán muchas vidas y bajarán drásticamente la cuota de lesionados, mejorando nuestra calidad de vida, nuestro gusto por estar y compartir la ciudad, de disfrutar un entorno agradable y disfrutar la seguridad, porque nuestra percepción y nuestra experiencia urbana, es positiva.

No hay apuro, voy en bici.

Fotos de los funcionarios de aeropuerto: Ellemn1 y MrHayata bajo licencia Creative Commons.

Claudio Olivares Medina

Sobre Claudio Olivares Medina

Diseñador, fotógrafo y director de Bicivilízate. Trabaja para mejorar y enriquecer la experiencia urbana.

17 Comentarios

  • Muy interesante el artículo, especialmente respecto al estudio de los límites de velocidad en zonas urbanas. Pero de todas maneras, me atrevo a comparar los dispositivos de seguridad de una bicicleta con el de un auto. Comparemos dos obligatorios, el casco con el cinturón de seguridad. Ambos son muy útiles e imprescindibles, no solo por lo que puede realizar un vehículo externo contra nosotros (ya sea en bici o en auto) si no también por acciones que nosotros mismos podemos realizar, como caerse por no ver un hoyo, hielo en el asfalto, etc. Y eso nos puede pasar ya sea manejando muy concentrado o andar volado.
    A pesar de que se puede trabajar mucho en educación social en sus distintos medios de transporte y regular las leyes para que los accidentes sean menores y menos fatales, aún existe el riesgo de accidentes, y hay miles de casos de gente que paseando por el campo, se cae, y por andar sin casco terminan en el hospital con pérdida de memoria, y nadie lo empujo o chocó. Hay riesgos de los cuales es imposible escapar.
    Debates como estos, creo, y esto es una opinión muy personal, que es un auto engaño a buscarle la falla a algo que estéticamente no me gusta por que un casco no va a la moda ni me veo tan bakan como quiero al andar en bicicleta.
    A mi tampoco me gusta como se ve el casco. Hace 2 años que ando en bicicleta como transporte único en santiago. El 100% del tiempo transito por la calle y la única vez que me accidente fue por que un taxi me chocó y fue por responsabilidad 100% mia.
    Lamentablemente la útopia no existe, y frente a ello debemos tomar precauciones mínimas sin importar nuestro entorno y cultura. Eso no quitan las ganas de seguir educando para vivir mejor.

  • Sebastián, la utopia no existe, por definición propia. Sin embargo las sociedades y ciudades sanas y seguras a nivel vial si. Y son de gente de este mismo planeta, terrícolas igual que nosotros que han tomado decisiones efectivas en materias de salud pública y tránsito.

    Yo no soy quien para meterme en las decisiones personales de cada uno en materias de seguridad. Pero creo que un estado no puede promover y obligar a sus ciudadanos a vestir equipo especial para moverse en la ciudad. Y respecto al equipamiento de seguridad y su eficicacia, hay mucho por discutir y analizar. No son la panacea, no son una vacuna anti lesiones, algunos mitigan otros empeoran, pero lo que si está claro, es que todos compensan riesgo y la gente mientras más protegida se siente por los elementos se seguridad, toma acciones mas temerarias o arriesgadas.

    Sigue siendo el camino de pacificar el tráfico la opción mas sólida para salvar vidas.

  • Lamentablemente Chile dista de ser una ciudad sana y segura a nivel vial, hace falta que las muertes por accidentes de tránsito le sucedan a algún familiar de un político o algún famoso para que se tomen medidas, ya que somos un país reactivo.

    Y así como el casco, las armaduras o protecciones no necesariamente van a salvar nuestras vidas en una situación de accidente, tampoco necesariamente van a incentivar la imprudencia o compensar el riesgo.

    La clave está en educar, y en eso se cae nuestro país, no hay políticas efectivas de educación vial, sólo medidas que al final lo único que consiguen es que los animales más fuertes de esta cadena alimenticia se hagan aún más fuertes.

  • Álvaro dijo:

    Comparto el fondo del artículo pero no haría me arriesgaría con la hipótesis sobre los elementos de seguridad, básicamente porque los elementos de seguridad no son el problema.

    Llevo unos pocos meses en Noruega, donde he podido hacer la comparación como ciclista y peatón. La ciudad en que vivo tiene restricciones de velocidad en el centro (30 km/hr) y en casi todas las vías (40 km/hr). Hay un respeto sagrado por los cruces peatonales, y los peatones también lo tienen por la luz roja. Mucha gente se moviliza en bicicleta, a pesar de la lluvia, la nieve y las pendientes. Hay ciclovías de gran calidad, separadas de aceras y veredas, y he visto que algunas calles secundarias han sido modificadas, angostando la calle para dejar espacio a ciclovías de aproximadamente metro y medio de ancho. Casi todos los edificios no residenciales tienen estacionamientos de bicicletas.

    Es un panorama alentador. No obstante, el uso de luces, casco y reflectantes es obligatorio. Hasta ahora nadie me ha dicho que no use la bicicleta por el casco (y acá no son nada baratos). De hecho, he visto a varios peatones con reflectantes de velcro en las mangas, o de plástico colgando de las mochilas, y los automovilistas llevan chaleco reflectante para el caso de tener que bajarse a atender una emergencia (pinchazos, por ejemplo).

    Creo que el enfrentamiento con medidas de seguridad no apunta a nada de fondo. No me parece correcto canjear el uso de estos implementos por mejores condiciones de transporte. Tampoco me parece correcto hacer una concesión a nuestra falta de cultura (más implementos = más seguro; equivale a nunca mirar antes de cruzar por un paso de cebra porque “hay un dispositivo de seguridad”).

    Y por último, ningún dispositivo de seguridad evita accidentes. Como dices, los mitiga, y no veo nada de malo en usar tantos mitigadores como pueda (esto es, reflectantes, casco, menores velocidades para los autos, semáforos, etc.).

    Saludos.

  • Jaime Gutièrrez dijo:

    Si bien la educaciòn y la cultura deben ser la base del autocuidado y el respeto por el otro, por màs cultura y regulaciones que se tengan siempre existirá la probabilidad de un accidente por estar en contextos donde convergen elementos móviles, para nuestro caso vehìculos a motor, bicicletas motos peatones entre otros.

    La pregunta serìa más bien, Quíen es más vulnerable?.

    Obviamente el peatón y el ciclista, por tanto deben protegerse de la mejor manera posible para reducir las posibles lesiones que pueden darse por otros o por la impericia del mismo conductor o peatón.

    Si un carro tienen cinturones, Air Bags, ABS, indicadores de velocidad y se busca que cada vez sean más seguros porque no se puede proteger al ciclista de la mejor manera si ni siquiera carrocería tiene.

    Que la velocidad no es muy alta dicen algunos, tambièn es discutible pues si caerse de una altura de 1,50 ya se considera mortal para una persona que no está en bicicleta, súmele los 12km por hora en promedio que maneja la bici a ver si no hay una energìa potencial suficiente para morir o por lo menos lesionarse.

    Que el casco genera una falsa sensaciòn de seguridad, es muy discutible, lo cierto es que protege la parte del cuerpo que podría dejarnos mal de por vida.

    Promover el no uso de elementos de seguridad porque no es Chic montar en bicicleta con casco y disuade el uso de la bicicleta no lo considero valido, propuestas seguras y estéticas hay para todos los gustos y bolsillos y como dicen por ahì “el que quiere besar busca la boca” si ud quiere montar en bicicleta lo hace y no se inventa disculpas.

    En contextos como el Colombiano es irresponsable invitar al no uso del casco pues nos falta mucha cultura para que nos respeten en los cruces y nos consideren como iguales frente a otros vehículos, no le voy a dejar mi seguridad a las campañas que el estado pueda promover, así el uso de los elementos de protecciòn no sea la mejor solución.

    Mientras que llegan las medidas del estado en pro de una cultura del respeto al ciclista póngase el casco, no se ve tan lindo pero seguro será mejor caerse con el que con una boina muy Chic.

  • Rafael dijo:

    Amén, amén, amén.

    Vivimos inmersos en una cultura del miedo… y el miedo se convierte en negocio, y quienes se benefician de esta psicósis no son los ciudadanos de a pie (o pedales).

    Bajo esta cultura terminamos pensando es normal que un ciclista lleve casco, en ese caso, también deberían portarlo los peatones (es más peligrosa la calle para un peatón que para un ciclista) o incluso, dada la cantidad de accidentes automovilísticos dónde los afectados son los mismos conductores, debería más obligatorio el uso de cascos para los automovilistas, pero… claro, eso nunca va a suceder, porque el auto es una “vaca sagrada” en nuestra sociedad.

    Vivo en una ciudad donde sólo el 2% de la población se traslada en bicicleta, sin embargo donde más del 90% de los ciclistas va sin casco y no hay carriles bicis, sin embargo los automovilistas en términos generales respetan a los ciclistas… las cosas son sencillas, no deberíamos complicarlas.

    Saludos

    Rafa

  • Pipe Salas dijo:

    Llevo como cinco meses en bicicleta a todos lados, con un recorrido de cincuenta kilometros diarios en promedio.

    He tenido dos accidentes en la bicicleta, ambos no graves pero no he vuelto a subirme en una semana después de cada caída.
    Ambos fueron culpa mia y sé que si no fuese por el casco, no estaría escribiendo.

    Los errores ocurren y no los podemos dejar como un elemento azaroso para morir. Hay que usar casco SIEMPRE.
    Aunque de calor y se vea mal.

  • Patika dijo:

    Qué buen artículo, completamente de acuerdo.
    Creo que los dispositivos básicos de seguridad para andar en bicicleta son las lueces, delantera y trasera, sin esas no pedaleo.
    Ademas si usas la bici a buen paso, disfrutando del viaje y no apostando carreras, los riesgos de accidente se reducen y en caso de caída el riesgo de golpearse la cabeza es mínimo. De los 3 años que llevo andando en bici por Bogotá, algunas veces entre buses y taxistas agresivos, sólo me he caído dos veces y las más afectadas han sido mis manos porque son las que responden como reflejo automático.
    Recomiendo éste artículo para reforzar tu tesis: http://www.metro.co.uk/news/892453-helmets-useless-in-major-bike-accidents-says-new-study

  • Benjamin Guerrero dijo:

    Leyendo el articulo, me quedo mas con los comentarios favorables al uso de elementos de seguridad y para eso tengo dos razones que para mi son de peso.
    1. a los 14 años me caí en bicicleta, no fue una caida porque me pasaran a llevar ni por no ver el camino, simplemente una fatiga de material en la horquilla de mi bicicleta que me costó unas horas de inconciencia, una fractura nasal, 5 dientes menos y muchas horas de dentista. si hubiese estado usando casco tal vez me hubiese ahorrado el golpe en la cabeza y la inconciencia, no lo se, pero prefiero no arriesgarme a otro golpe más
    2. Mi polola trabaja rehabilitando gente con daño cerebral y entre sus pacientes tiene uno que se golpeó la cabeza por caerse en bicicleta, y su paciente que si mal no recuerdo tiene 30 años, está aprendiendo a comer de nuevo, a hablar de nuevo y si tiene suerte podrá alguna vez caminar de nuevo, por no usar casco.
    El resto de las medidas de seguridad como luces y reflectante me parecen muy apropiadas, y el tema para mi que uso mayoritariamente ciclovias no es ni peatones ni automoviles, si no lo otros ciclistas que van de noche sin poner cuidado y rapido y más de alguna vez me ha pasado que en partes ocuras simplemente no los ves.

  • christian dijo:

    El casco como elemento de seguridad podría aminorar el daño cerebral, en accidentes menores y provocados por el mismo ciclista, como caídas por distracciones o ir mas rápido de lo que debería. Ambos casos son de exclusiva responsabilidad del ciclista, y CLARAMENTE EVITABLES, por lo tanto el casco por esta sola razón entra en duda su utilidad real. ¿Porque? porque simplemente esta diseñado para golpes menores, y la mayoría de las caídas por distracciones del ciclista y Si señor, por distracción, al igual que ocurren accidentes en buses, autos, motos. Del tiempo que llevo pedaleando, nunca he ocupado casco y las veces que me he caído fue cuando era niño y el 100% de ellas por estar tratando de hacer acrobacias y correr como demonio. Ahora de adulto, no tengo caídas, porque ya no soy temerario, no corro en ella porque para mi es un transporte que me da libertad, por lo tanto mi libertad no va por correr para llegar a tiempo a algún lugar, si no, para disfrutar lo que veo en el camino y como disfruto automaticamente me doy cuenta de cuanto me rodea por lo que siempre estoy alerta.

    Entonces, no nos escudemos en que el casco me servirá por si me caigo, caerse no es culpa de la bicicleta o de tener o no casco ES SU RESPONSABILIDAD estar DESPIERTO, si no lo es, pues no obligue a los demás a usarlo.

    ¿El caso salvara su vida en un accidente con un automóvil, bus o inclusive una moto? NO, jamas. ¿Porque? porque la fuerza del accidente (hablemos de toneladas) lo lanzará lejos o quedara debajo del vehículo, ¿Y el casco? se preguntara, lo mas probables es que estará puesto, pero UD … muerto.

    Acá el problema no es cuanta cantidad de dispositivos llevemos encima, nunca nos salvaran de un choque contra un vehículo mayor que nosotros, porque nuestro cuerpo ES LA CARROCERÍA.

    Entonces, la solucion es el limite de velocidad
    no mayor a 30 km, como se ha hecho en otras ciudades y mejorar la infraestructura para ciclistas.

    Para terminar, de la única forma que justifico el uso del casco, es en un niño… porque ES un niño, juega, corre, anda rápido porque no mide aun consecuencias, pero un adulto… las mide… ESPERO.

    Aca encontraran el reportaje del estudio que se efectuo y el resultado da por inservible al casco ante un accidente mayor. Sobre el 80% de los ciclistas accidentados muertos o seriamente heridos llevaban casco.

    Entonces… ¿Es la solución un casco?

    http://www.metro.co.uk/news/892453-helmets-useless-in-major-bike-accidents-says-new-study

    Saludos

  • mambo dijo:

    Creo que aquí no se trata de elegir una panacea universal sino de meras posibilidades. Está claro que frente a un impacto directo de un coche o un autobús el casco no te servirá de mucho, pero no todo es blanco o negro. Existen los ciclistas que circulan de noche sin luces, el barrillo de la primera lluvia, los despistes (propios o ajenos), el niño o el perro que se atraviesa jugando etc etc. Por supuesto cada uno es libre de proteger su cuerpo al nivel que le parezca, pero en mi caso al menos, no me apetece probar para nada la resistencia del acerado urbano con la “mia testa”.

  • Álvaro dijo:

    Me da la impresión de que se asume que cuando nos accidentemos con un auto éste va a pegar de lleno contra nuestra cabeza.

    Lo más probable es que el auto golpee la bicicleta y nos eyecte. Al caer sobre una superficie dura, mejor con casco que sin. No veo la “inutilidad” del casco.

  • Saludos! Muchas felicidades por el post. Me pareció bastante interesante la información que presentas. Comparto la idea de que parte fundamental del problema de movilidad de la mayoría de las ciudades (si no es que de todas) es el privilegio que se les da a los autos.

    Tengo que aceptar que personalmente yo si estoy a favor de utilizar el casco. Muchas veces las accidentes pueden suceder por causas ajenas a los autos. Se de personas que han sufrido caídas porque el pavimento esta mojado o incluso por peatones y ciclistas que obstruyen las ciclovías o que circulan por ellas en sentido contrario.

    Sin lugar a duda algo que por lo menos en México hace mucha falta es educación y respeto vial por parte de todos, tanto automovilistas, ciclistas y peatones.

    ¡Un saludo!

  • Miguel Angel dijo:

    Hola soy de Mexico y apenas estoy haciendo mis primeros recorridos en bicicleta siempre lo hago temprano porque es cuando hay menos automoviles. En mi ultimo paseo cometí varios errores un coche casi me impacta de frente aunque debo decir que no fue mi culpa pues yo iba en mi carril y el invadió el mio, ademas de que los autos en mi ciudad nunca respetan el limite de velocidad permitido. Dicen que de los errores se aprende, asi que tomara mas en cuenta mi seguridad en el proximo paseo.

  • […] quienes conducen autos mientras se pide a los demás tomar precauciones, modificar sus conductas y vestir equipamiento especial para “garantizar” (si es que esa palabra puede ser usada), su propia […]

  • Tomás Correa dijo:

    Buen artículo. Yo personalmente uso el casco sólo por dos razones: porque la ley lo dice y para darle tranquilidad a mi familia. De todas maneras, me ha servido un par de veces, debido a los funcionarios municipales que no podan bien los árboles que están junto a la ciclovía de Pocuro… (nunca habría pensado que me iba a ser útil, jeje).
    Aprovecho de recomendarles este pdf (una traducción reciente de un estudio inglés):
    http://conbici.org/joomla/files/legislacion/ctc_elusodelcasco.pdf
    http://conbici.org/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=1098:las-razones-cientificas-britanicas-que-demuestran-que-la-obligatoriedad-del-casco-no-es-aconsejable&catid=18&Itemid=58

  • ¡Buena columna! Es un punto de vista con harto mundo. Nuestras ciudades necesitan construirse desde la diversidad en transporte, salir del cuadrado automotriz con altas velocidades, estacionamientos y vías estrechas.
    No obstante, es preciso situarnos en la realidad chilena, donde más que construcción de ciudades, falta la conciencia, la cultura de respetar al otro, al más “pequeño”, de no doblar hasta que el peatón pase, de no mojar al que camina en la vereda, de no obstaculizar la ciclovía, o de no adelantar a un ciclista a 20 centímetros. Creo que evitar esas actitudes es cosa también de tiempo y de masificar un estilo de vida a escala urbana, reducir de todo: ruido, tamaño, cantidad, contaminación.
    Mientras eso no ocurra, es importante “bicivilizarnos” en términos de seguridad, usar luces, protegernos la catimba con un casco, ser predecibles y no tomar riesgos.
    Por otro lado, me encanta la solidaridad ciclista, la compañía y complicidad espontánea que se produce entre los pares. ¡Que no se acabe nunca, que nos salvamos entre todos!

    Saludos, Claudio. Esperamos verte nuevamente en algún seminario por Concepción.

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