Bicicletas en el territorio urbano

La bicicleta, aunque su presencia sea negada en las ciudades aún subyugadas por el automóvil, se abren paso, insolentes, rebeldes y desobedientes en un sistema que no quiere reconocer su existencia. Están presentes de todas formas.

Las vemos estacionadas, reconocemos las huellas de sus vectores de desplazamiento. Las podemos observar cobijadas bajo la sombra de un árbol, acompañando el mobiliario urbano, disfrutando el protagonismo que la da la luz de un solitario farol.

Estacionada

Aunque la ciudad no las acoja desde la oficialidad, los ciudadanos rebeldes, que no dejan que el esquema autocéntrico les quite la posibilidad de hacer sus viajes de forma libre, van ingeniándoselas para moverse.

Si, claro.

La gracia de todo esto es que, al contrario de lo que sucede con las revoluciones violentas, la bicicleta impacta positivamente en el territorio, lo acaricia y lo hace propio en silencio. Con su gracia y elegancia, su simpleza y bajo perfil como máquina-objeto, adorna el paisaje. Visualmente dejan el registro de la vida en la ciudad, manifiestan presencia humana, de buena forma, sin gases, manchas negras, sin la prepotencia de la usurpación de espacio.

Cacerolazo 9 de Agosto, Plaza Ñuñoa

Una bicicleta estacionada comunica la pausa en el viaje de un individuo. Él está cerca, la mira. Deja en evidencia el contacto humano con la ciudad. Casi como un cachorro espera a su dueño fuera de un almacén, la bicicleta está a la espera de ponerse en movimiento otra vez. Y mientras lo hace, utiliza casi el mismo espacio que requeriría la presencia de su dueño observando a otros transeúntes. El territorio de la bicicleta en la ciudad es sencillo, austero. Contrasta con las moles de concreto, luces y metal que rinden tributo al consumismo representado por el auto, al mismo tiempo que niegan la ciudad a quien no anda motorizado. Así también contrasta la bicicleta con el auto, las primeras reflejan diversidad, tanta como personas hay, de los segundos sólo hay estandarización.

Bici de Jardinero

A los ojos de una sociedad que a veces enfermizamente busca un patrón y un orden, las bicicletas se manifiestan libres dibujando su presencia en la ciudad.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Sobre Claudio Olivares Medina

Diseñador, fotógrafo y director de Bicivilízate. Trabaja para mejorar y enriquecer la experiencia urbana.

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