No hay apuro, voy en bici

El valor de moverse lentamente es que uno siempre puede ver el camino que sigue

Maestro Jedi Tera Sinube.

Poco tiene de ciencia ficción esa frase. Dejando a un lado el vicio por la velocidad, el andar pausado, despacio, tranquilo y sin apuro, nos permitirá tener más tiempo para el contacto social, percibir de mejor forma nuestro entorno, tener tiempo para tomar buenas decisiones y hacer nuestro viaje más placentero. Parafraseando a David Byrne, la ciudad se transforma en nuestro barrio, reconocemos sus detalles y su gente. El andar despacio nos permite esto.

Una de las infinitas características positivas de movernos en bici tiene que ver con que nuestros tiempos de viaje son constantes. Tenemos cierto nivel de control e información respecto a cuánto nos toma hacer nuestro recorrido diario. Somos afortunados, de todos los medios de transporte urbano de distancias medianas somos los que mejor conocemos nuestros tiempos de viaje cotidiano.

Gásfiter

Uno de mis desplazamientos más frecuentes tiene una distancia de 7km, la que hago generalmente en 23 minutos. Es fácil determinar que la velocidad media resultante es de 18,26 kilómetros por hora. Con un ritmo relajado, sin agitarme, hago un viaje tranquilo y en la práctica, me olvido del sudor y gano tiempo para tomar decisiones y “negociar” comunicandome con las otras personas con las que comparto la vía. Sigo siendo un ser humano.

Si quisiera ir más lento, digamos a la mitad de velocidad media (9,13 k/h), hacer el mismo viaje me tomaría el doble. Definitivamente 46 minutos es una cantidad de tiempo relevante para cualquier actividad. Prefiero invertirlos leyendo en un bus o caminando fotografiando la ciudad y su gente mientras llego a destino.

En el otro extremo, reducir a la mitad el tiempo de viaje original me permitiría ganar, en teoría, 11,5 minutos, lo que me obliga a tener una velocidad media de 36,53 k/h, demandando un esfuerzo realmente importante para ganar esos míseros 11 minutos. El esfuerzo, el sudor, la ceguera al entorno por la concentración de mantener esa velocidad y el riesgo involucrado al reducir el tiempo para tomar decisiones, se traducen en un costo muy alto para “ganar” (poco) tiempo. Y por cierto, mantener una velocidad media de 36.53 k/h es una tarea digna de corredores profesionales. (la velocidad promedio del Tour de France supera los 45 k/h). No vale la pena.

Mmmm...

Dejando a un lado la cháchara matemática, andar despacio en bicicleta permite descubrir ese punto justo de balance en el pedaleo, punto que mezcla inercia y un toque pequeño de fuerza. Se obtiene cadencia que nos deja tranquilamente caminando en el aire. Aparece la magia, la bici y tu en un momento íntimo de conexión. Sublime. La vida adquiere otro ritmo, puedes observar una hoja cayendo al tiempo que pasas, cruzas en cámara lenta una mirada, te adelantas a las situaciones, tienes tiempo de tomar las decisiones que dejarán tu vía libre. Respiras en paz. Eres un ser humano.

Reconoce y mantén tu propio equilibrio y no dejes que otros te impongan su velocidad. Ejerce tu derecho a vivir despacio.

Con personalidad

Andar rápido en la ciudad no es eficaz ni eficiente. No es relevante el tiempo ganado ni hacemos un uso razonable de nuestra energía (o la que algunos compran en las gasolineras). Yendo rápido perdemos más de lo que ganamos. Olvidamos el paisaje, dejamos de observar nuestro entorno, no percibimos los detalles, las miradas, nos perdemos el viaje. Y sí, puede ser menos “emocionante” en el sentido macho del término (como también sería menos emocionante una sinfonía que una burda lucha libre), pero tarde o temprano nos aburriremos de la adrenalina diaria o nos estrellaremos contra la realidad – esto en sentido figurado o real. Correr no vale la pena, independiente del medio de transporte usado.

“No hay apuro, voy en bici.”

Sobre Claudio Olivares Medina

Diseñador, fotógrafo y director de Bicivilízate. Trabaja para mejorar y enriquecer la experiencia urbana.

12 Comentarios

  • Javiera dijo:

    Totalmente de acuerdo :)

  • ben dijo:

    You are building a healthy philosophy…
    :)

  • Magui dijo:

    Que enfoque tan distinto e interesante! Pusiste en palabras lo que yo experimento transportandome en bici al trabajo, tengo el placer de cruzar un puente colgante todos los días, con el río a mis pies, mientras está amaneciendo.

  • Totalmente de acuerdo, pero amo la adrenhalina…..

  • SEBASTIAN CORREA dijo:

    Excelente reflexion

  • Leila dijo:

    Es exactamente lo que hago, gracias por recordarmelo, excelente comentario!!

  • guss dijo:

    Una gran reflexión que merece difundirse.
    Vienen tiempos nuevos. Nada volvera a ser tan estresante como era hasta ahora.
    Estamos creando ese Mundo Mejor que nos merecemos.
    Viva la Bici. Viva la calma, de vivir calmado.

  • Vero dijo:

    Soy tu constante visitante desde que descubrí este blog. Me encanta lo que compartes, a pesar que no vivo en tu lugar, pues hay cosas por las que yo también paso y experimento como amante de la bicicleta. Este escrito describe perfectamente lo que vivo cuando voy montada en mi bici. Definitivamente soy de las que han encontrado que vivir lentamente les va mejor.
    Gracias por todo lo que compartes y por usar la bicicleta!!eso se agradece en cualquier parte del mundo, la misma naturaleza te lo agradece!!
    Saludos afectuosos a tí y a tu amiga la bici!!

  • Isaías dijo:

    Extraño en estas lecturas y la página en general que no se tome en cuenta de manera constante el tema de la seguridad como ciclista, las fotos son estupendas, pero como comentario, ninguno de los ciclistas usan casco ni guantes, algo mínimo si se quiere resguardar de un accidente, muchas veces no provocados por el mismo ciclista, sino por los “eventos” u otros obstáculos de la ciudad o demás medios de transporte, incluido el caminar!, para qué decir sobre las luces, reflectantes y hasta campanilla! Un saludos a todos los ciclistas!

  • […] aspecto importante es tener siempre en cuenta la máxima, No hay apuro, voy en bici. Si no te exiges y evitas ir a toda velocidad, no hay de qué preocuparse. Si sientes que comienzas […]

  • […] Si, me aseguro y procuro siempre de tener el tiempo para cruzar con calma, sin apuro. Dejando la distancia adecuada no tengo que arrancar de nada y mi experiencia no será un […]

  • Javier Armas dijo:

    Excelente texto. La prisa es una inercia casi omnipresente y pareciera que permanente. Pedalear es una de esas puertas para salirse de ella. Descubrir que no es obligatorio forzarse a esa lógica de ahorrarse tiempo corriendo porque es la costumbre. Uno se independiza y se apropia del tiempo, el entorno y el movimiento.

    Me he vuelto puntual desde que ando en bicicleta. Y no se debe solamente a lo que mencionas sino que salgo más temprano de casa para tomar la bicicleta de nuevo con la misma anticipación que siente un niño antes de salir a jugar. :)

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